← Volver a todas las historias

Lo que enseñan los días en los que nada sale bien

No todos los entrenamientos terminan con buenas sensaciones, pero incluso los días difíciles pueden dejar algo importante

Hay días en los que todo parece salir al revés.

El cuerpo no responde como esperabas, la cabeza empieza a hacer demasiadas preguntas y cada gesto cuesta un poco más de lo habitual.

Durante mucho tiempo pensé que un buen entrenamiento era aquel que terminaba con buenas sensaciones. Ahora sé que también se aprende de los días en los que simplemente consigues permanecer, observar lo que está ocurriendo y continuar.

No todo tiene que salir perfecto

No hace falta que cada sesión sea extraordinaria para que tenga valor.

Muchas veces, el aprendizaje está en aceptar que hoy no era el mejor día y que eso no invalida todo el trabajo anterior.

La constancia no siempre se siente épica. La mayoría de las veces se parece a volver un día más.

En el deporte aprendemos a celebrar los resultados, pero también deberíamos aprender a valorar todos esos días que no aparecen en ninguna fotografía.

 

Seguir también es avanzar

A veces avanzar significa mejorar una marca. Otras veces significa terminar una sesión que se estaba haciendo cuesta arriba.

No todos los días tienen que demostrar algo.

Algunos simplemente forman parte del camino y nos enseñan a tener paciencia, a escuchar el cuerpo y a volver al día siguiente con una perspectiva diferente.

Cuando salgo del agua después de uno de esos entrenamientos, casi nunca siento que haya sido un día perdido.

Siempre queda algo.

Teresa

Scroll al inicio