← Volver a todas las historias

Volver al agua cuando nadie te obliga

Hay una parte del entrenamiento que no aparece en los resultados. Es ese momento en el que vuelves porque todavía tienes algo que aprender, incluso después de tantos años.

Hay una parte del entrenamiento que no aparece en los resultados. Es ese momento en el que vuelves porque todavía tienes algo que aprender, incluso después de tantos años.

Durante mucho tiempo, entrenar fue una obligación que yo misma había elegido. Había calendarios, campeonatos, objetivos y una rutina que organizaba casi todo lo demás.

El cuerpo sabía cuándo levantarse y la cabeza sabía por qué hacerlo.

Con los años, la relación con el agua cambia. Ya no vuelves únicamente porque haya una competición delante. A veces vuelves porque necesitas recordar quién eres cuando la pala entra limpia, cuando el ruido se queda atrás y solo existe el siguiente gesto.

La parte que no aparece en las medallas

Desde fuera, una trayectoria deportiva suele resumirse en resultados, campeonatos y medallas.

Pero una carrera está construida, sobre todo, con días normales.

Días sin público, sin fotografías y sin una historia evidente que contar. Entrenamientos que salen bien, otros que salen mal y muchos en los que simplemente haces lo que toca.

La constancia no siempre se siente épica. La mayoría de las veces se parece a volver un día más.

Eso es algo que he ido entendiendo con el tiempo. No todos los entrenamientos tienen que ser extraordinarios para ser importantes.

A veces, terminar una sesión sin grandes sensaciones también forma parte del camino.

Seguir por elección

Cuando nadie te obliga, cada regreso tiene otro significado.

Ya no se trata únicamente de demostrar que todavía puedes. Se trata de aceptar que todavía te apetece intentarlo, aprender algo nuevo y seguir buscando una versión mejor de ti misma.

No todos los días son iguales.

Algunos se disfrutan desde el primer minuto. Otros cuestan más de lo esperado. Pero cuando salgo del agua casi siempre tengo la sensación de haber ordenado algo que antes estaba disperso.

Quizá por eso sigo volviendo.

No por repetir lo que ya conozco, sino porque el agua todavía consigue enseñarme algo distinto.

Teresa

Scroll al inicio